domingo, 29 de agosto de 2010

60 minutos

Solo pido 60 minutos en los que pueda ser sincero: sin vergüenzas, sin aprensiones, sin miedo.

Si esto llegase a ocurrir mi vida cambiaría mucho, quizás me llenaría de frustraciones, pero sabría al menos que lo intente.

Sin embargo ahora vivo tras la sombra de la duda. Mis pensamientos, mis convicciones y mis deseos no existen, solo se transforman en realidad en los mundos imaginarios de medianoche que configuro en mis desvelos, con la ilusión de que alguna vez podrían llegar a concretarse y lograr salir de esta angustia que constantemente acompaña el devenir diario de mi vida.

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